Anónimo | Max Aub

Max Aub | Collage de autor desconocido

Mordehai Mendil Ha-Leví, enfermero durante la guerra y aun meses después, periodista, me dio este texto. Vive en Jerusalén, trabaja ahora en un ministerio. Nunca quiso decirme nada acerca del autor. Estos fragmentos estaban escritos en inglés en una hoja tamaño oficio, doblado en cuatro sin que se pudiese saber dónde empezaban. Son, sin duda, esbozos para un poema futuro, de ahí las repeticiones.

Mi soledad ausente | Manuel Altolaguirre

Retrato de Manuel Altolaguirre | Óleo sobre lienzo de José Moreno Villa (1949)

Mi soledad ausente.
¡Qué soledad sin soledad!
Sentirse solo al lado
de tanta compañía,
solo, sin soledad.
Encontrarse perdido,
sin solución, disuelto,
en una muchedumbre.
¡Qué ruinas polvorientas
la compañía de todos!
¡Qué edificio sereno,
concentrado, profundo,
mi soledad ausente,
fuego y luz de mi alma!

Manuel Altolaguirre (1905-1959) 

Amor | Dámaso Alonso

Dámaso Alonso | Óleo sobre tela de Juan Antonio Galindo Martín (2009)

¡Primavera feroz! Va mi ternura
por las más hondas venas derramada,
fresco hontanar, y furia desvelada,
que a extenuante pasmo se apresura.

¡Oh qué acezar, qué hervir, oh, qué premura
de hallar, en la colina clausurada,
la llaga roja de la cueva helada,
y su cura más dulce, en la locura!

¡Monstruo fugaz, espanto de mi vida,
rayo sin luz, oh tú, mi primavera,
mi alimaña feroz, mi arcángel fuerte!

Ciudad viva, ciudad muerta | Vicente Aleixandre

Vicente Aleixandre | Dibujo de Eduardo Vicente

Todo es así. Todo es vivir finando.
Oh, qué despacio va el vivir quemado,
vivir bajo las ropas abrasadas,
trajes pesados que se removiesen
entre un crujir de huesos extinguidos.
Sólo sombras o escarnio nos saludan.
“Adiós, marquesa.” “Adiós, Lulú bendita.”
Pasa un obispo con sus hopalandas.
Una sonrisa dura sobrevive.
Hay una alondra cerca, desviada.

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